En primera persona: Marta Ramos-Yzquierdo

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Fecha:25 de enero de 2026
Marta Ramos-Yzquierdo es historiadora del arte por la Universidad Complutense de Madrid, con un máster en gestión cultural por el Instituto Ortega y Gasset. Ha desarrollado su trayectoria entre Europa y Latinoamérica, trabajando en galerías, instituciones y proyectos curatoriales independientes en estrecha colaboración con artistas. Actualmente es comisaria residente del programa de Artes Visuales en Contemporánea Condeduque, ademas de desarrollar otros proyectos como comisaria independiente, en instituciones como el S.M.A.K, Aecid, Ministerio de Cultura, Cinética, Escuela Sur o el Museo Universidad de Navarra.

¿Cuáles son tus tareas principales en tu cargo actual?

Mi labor principal consiste en programar cada temporada y definir los contenidos que se desarrollan dentro de la institución, bajo el marco de Contemporánea Condeduque. Soy responsable de la programación de la Sala de Bóvedas, el Patio Sur y la Sala Polivalente, y se me solicita desarrollar un proyecto curatorial específico para cada temporada. El número de exposiciones varía anualmente e incluye producciones propias, coproducciones y creaciones, que se complementan con programas públicos. Hace seis años la gestión del centro fue asumida por Natalia Álvarez Simó, quien se apoyó en distintos asesores por áreas. En el ámbito de las artes visuales, Javier Martín-Jiménez ocupó el cargo durante cuatro años y, tras su salida, me ofrecieron el puesto.

Cuando llegué al cargo, me encontré con diversas problemáticas vinculadas al uso del espacio, especialmente una repetición de fórmulas y una falta de cohesión en la programación. Por ello, mi apuesta fue potenciar las coproducciones y dejar de realizar exposiciones colectivas. Llevo dos temporadas en el puesto: en la primera acogimos una exposición procedente del TEA de Tenerife y, en la segunda, una del CGAC. La primera producción propia fue la exposición de Fuentesal Arenillas junto a Itziar Okariz, además de la pieza de Andrea Canepa en el patio. La temporada se cerró con una exposición individual de vídeo de Jonathan Andrade.

Actualmente, comisario los espacios e invito a otros comisarios a colaborar mediante la redacción de textos. Como parte de este trabajo, estamos produciendo publicaciones en formato A5 con textos de distribución gratuita.

Asimismo, desarrollamos una colaboración con un laboratorio de dinamización. El año pasado pusimos en marcha el programa Los artistas y su palabra, coordinado por Rafael Barber, que posteriormente se transformó en formato podcast. Para ello, el Círculo de Bellas Artes nos cedió su sala de grabación.

Además continúo realizando otros proyectos donde desarrollo mis investigaciones. Ahora mismo destacaría las exposiciones que derivan de la investigación sobre cómo desde la práctica artística reflexionamos sobre las violencias sistémicas y transversales del franquismo y cómo nos afectan actualmente en la sociedad. La primera es “Resistance. The power of the image” co-curada con Sam Steverlynck en S.M.A.K dentro del marco de Europalia, «Rumor ronco. Preguntas para futuros posibles» dentro de la comisión «50 años en Libertad» que se inaugurará en Tabacalera o la individual del artista Nicolás Combarro «Mirar a otro lado» en el Museo Universidad de Navarra. Como podéis ver, son muchos los registros y trabajos en colaboración que se establecen desde la práctica independiente. 

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional para llegar donde estas hoy y cuáles fueron los mayores desafíos que enfrentaste?

Soy historiadora del arte (Universidad Complutense de Madrid) y realicé un máster en el Instituto Ortega y Gasset, especializado en gestión cultural, patrimonio y turismo. Tras finalizar el máster, estuve siempre muy vinculada a fundaciones y a equipos de comunicación, y en ese contexto me llamaron para coordinar la revista masdearte.com.

Posteriormente, por razones personales, me trasladé a Chile, donde comencé a colaborar con distintas fundaciones. Allí tuve mi primera experiencia coordinando una exposición, lo que supuso el inicio de mi trabajo en la organización y coordinación de proyectos expositivos.

Más adelante me mudé a Brasil y, por circunstancias de la vida, empecé a trabajar en una galería de arte contemporáneo. Comencé en la galería Baró desde sus inicios y terminé dirigiéndola. Fue una etapa clave, ya que me permitió conocer y trabajar directamente con los artistas, algo que transformó profundamente mi manera de trabajar. Al salir de la galería, inicié una etapa de comisariados independientes.

En ese momento se creó Pivô, un proyecto para cuyo lanzamiento se convocó a cinco personas. Estuve varios años involucrada en su gestación, una experiencia muy satisfactoria en la que conseguimos apoyos locales y aprendimos a entender cómo habitar el espacio, siempre trabajando codo a codo con los artistas.

Durante mi etapa en Brasil, donde inicié mi tesis doctoral, comencé a gestionar mi regreso a España. En ese proceso me ofrecieron la dirección de LOOP en Barcelona, con el encargo de repensar el formato feria-festival para desarrollar actividad a lo largo de todo el año. Finalmente, ese planteamiento no llegó a desarrollarse y asumí la dirección de la feria durante un año.

Posteriormente solicité la Beca de Roma, ya que había iniciado una línea de investigación centrada en la precariedad de los artistas. La beca me fue concedida y residí allí durante un año, en los meses previos a la pandemia. Mi interés era observar qué ocurría fuera, teniendo como principal punto de referencia Madrid. Tras esa etapa regresé a España y me establecí, inauguré la exposición de Almudena Lobera en Tabacalera, comencé a colaborar con distintas instituciones y empecé también a trabajar en Escuela SUR.

¿Cómo te mantienes inspirada y actualizada en un campo que está en constante evolución? ¿Cuáles son tus plataformas para informarte?

Intento acudir al mayor número posible de exposiciones, aunque cada vez dispongo de menos tiempo. Hablo mucho con los artistas y me interesa especialmente que sean ellos quienes me recomienden a otros artistas. También valoro mucho la colaboración con otras instituciones, por ejemplo a través de jurados, ya que permite conocer perfiles a los que de otro modo no se tendría acceso. Es importante saber quién se está presentando a distintas convocatorias y seguir esos procesos.

La docencia es otro ámbito clave, ya que al dar clase acabo conociendo a muchas personas y detectando nuevas trayectorias. En cuanto a las lecturas, leo principalmente ensayos. Además, estoy suscrita a distintos canales y publicaciones especializadas como Arteinformado, Artforum, Frieze y diversos medios culturales españoles.

 ¿Qué habilidades o cualidades consideras que han sido fundamentales para tu éxito en el sector cultural?

Hay una cuestión fundamental para mí: tiene que gustarte mucho el mundo del arte. En su momento, me ayudó contar con muy buena memoria y con una gran capacidad de relación, tanto a nivel público como de datos, lo que me permitía mantener muchos frentes abiertos al mismo tiempo y establecer conexiones entre ellos.

Además, me gusta escribir y continúan llamándome para hacerlo, así que entiendo que no debo hacerlo mal.

¿Qué consejos le darías a alguien que está empezando su carrera en el mundo cultural?

No tener prejuicios y estar abiertos a cualquier estímulo es fundamental. Hay, además, un consejo que me dieron y que considero clave. Realicé un curso del ICI (Independent Curators International) con José Roca como tutor; lo conocí en Brasil y me dijo: «hay muchas formas de hacer, júntate con la gente que quiera hacerlo de tu forma». Ese consejo implica también querer salirse de la idea de que solo existe un tipo de arte.